martes, 11 de septiembre de 2012

Pilatos


"Un día, mientras contaba que había conocido a Poncio Pilatos en Jerusalén, describía minuciosamente la casa del gobernador, así como los platos que había en su mesa una noche en que había cenado allí. El cardenal de Rohan, convencido de que eran puras invenciones, se dirigió al camarero del conde de Saint-Germain, que era un anciano de cabellos blancos y aspecto honesto, y le dijo: “Amigo mío, me cuesta creer lo que dice vuestro amo. Admito que sea ventrílocuo, tampoco pondré en duda que es capaz de fabricar oro, pero que tenga dos mil años y haya visto a Poncio Pilatos ya me parece demasiado. ¿Usted estaba presente?” “Oh no, monseñor”, respondió ingenuamente el camarero, “no soy tan viejo. Sólo llevo cuatrocientos años al servicio del señor conde”

(Collin de Plancy, Dictionnaire infernal, Paris, Mellier, 1844, p. 434)


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