sábado, 26 de junio de 2010

Vacaciones

Antes de irme a vacaciones...

vacación.

(Del lat. vacatĭo, -ōnis).

1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl.

2. f. Tiempo que dura la cesación del trabajo. U. m. en pl.

3. f. p. us. Acción de vacar (quedar un empleo o cargo sin persona que lo desempeñe).

4. f. p. us. Cargo o dignidad que está vacante.

V.

sala de vacaciones



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Sólo espero que se respete ese tan anhelado DESCANSO.

viernes, 4 de junio de 2010

Luna

Sin preámbulos.....de el Maestro Fernando González en su libro "Pensamientos de un Viejo":

La luna

La luna se ha hecho mi verdugo. La llamo mi tentadora. Ella me despierta un mundo de deseos, y, por sobre todos, un anhelo infinito de poseer otras almas... Cuando en noches de luna me tiendo bajo mi árbol a contemplar el cielo a través de su ramaje, mi alma no está triste ni alegre, sino algo así como alegremente triste. Siento, entonces, un infinito desconsuelo por tantas cosas que no he amado, por tantas vidas que pudiera estar viviendo en ese momento, por tantas mujeres que pasan por la iluminada senda del sueño...

Siento una infinita tristeza por tantas cosas que ya se murieron, y siento un deseo grande de ser todo. ¡Oh, en esas noches siento la tristeza de ser limitado, de ser solamente el solitario que está echado bajo su árbol...!

Aromas...Jugos...

Comparto mi poema preferido de "Las Flores del Mal" de Charles Baudelaire:

UNA CARROÑA

Recuerda el objeto que vimos, alma mía,
aquella bella mañana de verano tan dulce:
al torcer de un sendero una carroña infame
sobre una cama sembrada de guijarros,

las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
ardiente y sudando los venenos,
abría de una manera descuidada y cínica
su vientre lleno de exhalaciones.

El sol brillaba sobre esta podredumbre,
como para cocerla a punto,
y de rendir al céntuplo a la gran Naturaleza
todo esto que al mismo tiempo había unido.

Y el cielo miraba el esqueleto soberbio
como una flor abrirse.
El hedor era tan fuerte, que en la hierba
te creíste desmayar.

Las moscas zumbaban sobre este vientre pútrido,
de donde salían negros batallones
de larvas, que se deslizaban como un espeso líquido
a lo largo de estos viventes harapos.

Todo aquello descendía, subía como una ola,
o se lanzaba chispeante;
se habría dicho que el cuerpo, hinchado de un aliento vago,
vivía multiplicándose.

Y este mundo comportaba una extraña música,
como el agua corriente y el viento,
o el grano que un aventador de un movimiento rítmico
agita y devuelve a su harnero.

Y las formas se borraban y sólo eran un sueño,
un esbozo lento en venir,
sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
solamente para el recuerdo.

Detrás de las rocas una perra inquieta
nos miraba con aire enojado,
espiando el momento de recuperar del esqueleto
el trozo que había abandonado.

_Y, por tanto, tú eres parecida a esta porquería,
a esta horrible infección,
estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
tú, mi ángel y mi pasión.

¡Sí! tal serás, oh, reina de las gracias,
despues de los últimos sacramentos,
cuando irás bajo la hierba y las floraciones grasas,
a enmohecer entre las osamentas.

Entonces, ¡oh, mi belleza! dile al gusano
que te comerá a besos,
que he guardado la forma y la esencia divina
de mis amores descompuestos.